Llegan a nuestras vidas y todo cambia. El mundo se pone patas arriba y nuestra (casi) única preocupación son ellos y su salud. Cuando hablamos de la salud de un bebé, también nos referimos al estado de su piel, tierna e inmadura, que se enfrenta a numerosas agresiones externas. A continuación, te explicamos cómo cuidar la piel de un bebé recién nacido, y durante los primeros meses de vida.

Cómo cuidar la piel de un bebé recién nacido

La piel de un bebé recién nacido tiene el tacto i el olor más maravilloso del mundo. Un olor que nos resulta conmovedor, y que insinúa su ternura y fragilidad. Y es que cuando tenemos en brazos a un bebé recién nacido, debemos tener en cuenta que su piel, hace muy poco tiempo que se ha formado y madurado. No es hasta la semana 34 del embarazo, cuando su formación es casi completa.

En los días posteriores al nacimiento, la piel del bebé viene dotada de una protección “extra”, llamada vérnix caseosa – una capa formada por restos de células y grasa que protegía al bebé mientras permanecía en el líquido amniótico – que suele mantenerse durante las primeras 24 horas de vida para que le proteja. Es por este motivo, que se suele postergar el primer baño.

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Factores externos que agreden la piel de un bebé

Una vez esa capa de restos celulares y grasa desaparece, la piel del bebé recién nacido queda completamente desprotegida. Por eso, es necesario tener especial cuidado con los factores externos que pueden agredir la dermis. Entre estos elementos externos, diferenciamos agresiones climáticas, ambientales y químicas.

Los ambientes secos, el frío, el viento y la humedad pueden provocar deshidratación, con la aparición de escamas o piel seca.

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Tips para proteger la piel antes de los 6 meses

Para evitar los riesgos mencionados anteriormente, es recomendable poner en práctica estos consejos:

  • Evita el uso de productos (champús, lociones corporales, etc,.) agresivos y esponjas, guantes de crin y/o cepillos que puedan irritar la superficie cutánea.
  • Consulta siempre la composición (INCI) de los productos en la parte posterior de la etiqueta. Asegúrate de estar utilizando cosméticos especialmente recomendados para pieles sensibles.
  • Es recomendable utilizar fórmulas a base de extractos y aceites vegetales. La piel de un bebé tiene mayor capacidad de absorción, por lo que cualquier otro tipo de substancias, podrían resultar agresivas.
  • No olvides que la ropa también juega un papel importante en el cuidado de la piel de un bebé. Te recomendamos que evites el uso de prendas de lana o fibras artificiales, ya que pueden aumentar el prurito de la dermis – sobre todo si tiene dermatitis atópica-. Evita abrigarle en exceso.
  • Y por último, pero no por ello menos importante, valora la opción de usar prendas de algodón orgánico. Toda precaución es poca.

Hasta aquí nuestros consejos para proteger i cuidar la piel de un bebé. Si te ha resultado útil, no olvides compartirlo con amig@s y familiares ¡Compartir es querer!