Cómo afecta el tabaco a la piel

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Cómo afecta el tabaco a la piel

Hoy os hablamos sobre cómo afecta el tabaco a la piel. Según los últimos estudios, los fumadores presentan, principalmente, arrugas más marcadas en la zona del labio superior y contorno de ojos, así como un cambio en la pigmentación facial. Sí, fumar afecta a la piel: modifica la tonalidad y luminosidad produciendo un aspecto envejecido de la piel. Y atención: las personas que fuman suelen tener más arrugas en el rostro y una piel más flácida.

Según el artículo “The skin aging exposome” escrito por el Dr. Jean Krutmann  y colaboradores, las personas que fuman durante 10 años parecen 2 años y medio más envejecidas. Y es que solo con aspirar una vez el humo del cigarrillo, se ingieren 3.800 sustancias químicas nocivas diferentes, especialmente: nicotina, monóxido de carbono, alquitrán, formaldehído, ácido cianhídrico, amoniaco, mercurio, monóxido de carbono y cadmio.

¿Lo sabíais? A continuación os damos más detalles sobre cómo afecta el tabaco a la piel. 

Cómo afecta el tabaco a la piel 

Fumar reduce la elasticidad natural de la piel

Fumar reduce la elasticidad natural de la piel. Ya que causa la rotura del colágeno y hace disminuir su producción. El colágeno se degrada de manera natural a medida que nos hacemos mayores, lo que origina la formación de arrugas. Pero fumar hace que esto suceda antes.

Dentro de los factores externos que contribuyen a que una persona aparente una edad superior a la que tiene, están la exposición solar, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Fumar reduce la elasticidad natural de la piel

Disminuyen los niveles de vitamina A

El tabaco hace que disminuyan los niveles de vitamina A, lo que produce cambios en la cantidad y calidad de colágeno y elastina. Se observa que las arrugas de los fumadores son más estrechas, profundas y con contornos bien marcados. 

La relación del tabaco con las arrugas se manifiesta claramente en sujetos de ambos sexos de más de 30 años.

El tabaco también provoca deshidratación de la piel, que aparece áspera, quebradiza e inflexible. A esto se suma la poca oxigenación de las células, que hace que la piel adquiera una palidez cercana al amarillo grisáceo.

Fumar afecta a la cicatrización

Fumar también origina alteraciones en la cicatrización. El humo del tabaco disminuye la oxigenación de los tejidos.

La nicotina provoca una disminución de la circulación periférica. Por su parte, el monóxido de carbono del humo compite con el oxígeno por la hemoglobina, lo que disminuye la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos periféricos. Además, aumenta la viscosidad de la sangre a través de un incremento de la agregación de las plaquetas y del número de glóbulos rojos.

…Y provoca alteraciones en la boca

El tabaco también produce alteraciones bucales, dado que la nicotina afecta directamente a la región periodontal. Se produce una disminución de la irrigación gingival y un aumento de la placa bacteriana.

fumar afecta a la boca

Además, que el alquitrán es altamente irritante para las mucosas y las encías, lo que aumenta el riesgo de gingivitis

Por otro lado, el calor producido en los labios por el consumo de cigarrillos o de tabaco en pipa puede originar, con el tiempo, cáncer de labio por la microagresión repetida. El 80% de quienes sufren cáncer de labio son fumadores y este riesgo se acrecienta cuando al tabaquismo se agrega la exposición solar.

No todo es genética 

La herencia genética no lo es todo a la hora de valorar cómo es o cómo será nuestra piel a lo largo de la vida. De hecho, según indica la AEDV, la genética solo influye en un 25% en el proceso de envejecimiento cutáneo.

Las otras tres partes de responsabilidad quedan de nuestra parte. Dependen de cómo cuidemos nuestra piel en particular y nuestro organismo en general.

La AEDV expresa que el tabaco es uno de los vicios más dañinos para la piel. Distintas investigaciones comprobaron que la combinación entre el tabaco y la exposición sin protección a los rayos ultravioletas son factores fundamentales a la hora de diagnosticar el envejecimiento prematuro de la piel. 

Dejar de fumar se nota en la piel a medio y largo plazo. Así que desde Mamás & Protectoras os aconsejamos ser prudentes y tener paciencia. Si habéis decidido dejar de fumar, en cuestión de meses notaréis una piel más sana ¡Ánimo, todo esfuerzo tiene su recompensa!

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By | 2018-03-13T16:11:56+00:00 febrero 19th, 2018|PIEL, SALUD|0 Comments

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